Consejos para evitar o paliar la retención de líquidos

– Hacer ejercicio físico: sobre todo actividades que impliquen la movilización activa de las piernas y los brazos como andar, bicicleta elíptica, natación, etc. Esto hará que la propia contracción de los músculos actué de ‘bomba’ de drenaje para favorecer el retorno de líquidos hacia arriba.

– Aumenta la ingesta de alimentos diuréticos (es decir, que favorecen la producción de orina):

  • Frutas: piña, sandía, uvas negras, papaya, manzanas y cítricos (naranja, mandarinas, pomelo, limón, fresas, kiwi, etc)
  • Verduras y hortalizas: alcachofas, apio, perejil, tomate, pepino, espárragos, verduras de hoja verde oscura (berros, acelgas, espinacas, col rizada o kale, rúcula, canónigos, brócoli, etc.)
  • Infusiones como la de cola de caballo o diente de león.¡¡Agua!!: la ingesta de líquido como tal debe ser de al menos de 1,5L. Otro 0,5L será aportado por alimentos ricos en agua como los mencionados anteriormente.
  • Evita un consumo excesivo de sal: evita añadir sal a tus preparaciones ya que ante un exceso de sodio, el organismo tenderá a retener agua para intentar ‘diluirlo’. De igual forma evita alimentos ricos en sal como son los alimentos pre cocinados o procesados (es decir, evita las comidas que están listas calentándolas en el microondas o el horno o las que llevan a una larga lista de ingredientes), así como embutidos y quesos curados, salazones y encurtidos, etc.
  • Descansar o dormir con las piernas ligeramente elevadas: pon un cojín o almohadas bajo las rodillas y los pies si duermes bocarriba o entre las piernas si duermes de lado. Esto hará que la propia gravedad actué a favor del retorno de líquidos.
  • Utiliza ropa amplia: de esta forma no entorpecemos el correcto flujo de líquidos en el cuerpo. El uso de medias compresivas estaría indicado en ciertas personas y en determinadas circunstancias y su prescripción debería llevarse a cabo por un médico.
  • Evitar estar demasiado tiempo en la misma posición y olvídate de sentarte con las piernas cruzadas.
  • Evita fuentes de calor directo sobre las piernas y brazos, como puede ser el agua caliente, el sol o la estufa. Sin embargo, realizarse baños de contraste (es decir, alternar la exposición a agua caliente y agua fría), favorece la dinámica de dilatación y contracción vascular, lo que puede ser de ayuda en la lucha contra la retención de líquidos.
  • Acude a un fisioterapeuta en caso de edema rebelde: ciertas estrategias de terapia manual como el drenaje linfático o con aparatología como la presoterapia, pueden ayudarte a deshacerte de una retención de líquidos ya instalada.

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